lunes, 25 de octubre de 2010
mosquitamuerta
Yo digo que hay que sospechar de las personas que no le caen mal a nadie.
jueves, 21 de octubre de 2010
mrs.brown
En la agencia las ventanas son marrones, las sillas son marrones, las mesas son marrones, las experiencias son marrones, las personas son marrones.
Todos juran y perjuran que no son marrones y quieren caretearte que son azules brillantes, amarrillos y rojos pasionales. Pero son marrones.
Y mientras yo esté acá, también soy marrón.
Y mientras yo esté acá, también soy marrón.
Hoy renuncie. Porque definitivamente esto no es lo que me vendieron.
lunes, 18 de octubre de 2010
felizdía
Hace unos años mi vieja me regalo para mi cumpleaños lo que yo considero mi regalo preferido: una cajita chiquita “para guardar un secreto”.
Tengo guardado uno hace dos años.
Tengo guardado uno hace dos años.
Feliz día a todas las mamás. Y a la mía en especial.
miércoles, 13 de octubre de 2010
sharethemusic
Si la crisis te dejo culo al norte y no te alcanza como para comprarte un auto y poder bajar las ventanas con orgullo y compartir tu música, no te vayas a preocupar, por sólo unos pesos vas a poder adquirir un celular y cada vez que subas al colectivo en vez de colocarte tus auriculares vas a poder poner tu cumbiancha a todo volumen y compartirla con el resto de los mortales que más que agradecidísimos estarán de tu generosidad.
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lunes, 11 de octubre de 2010
eltorodemalena
alguien una vez escribió sobre mi, aunque no me llame Malena
Los toreros deben morir
Malena lleva dos colitas y viaja en un auto por las rutas de su país. Malena va pegada a la ventanilla. Va contenta porque el sol le da en la cara pero no la molesta. Malena ve los carteles de Osborne y dice que no. Dice que no moviendo las dos colitas. No parece La Chilindrina, parece Malena.
Malena fue a contarle a sus muñecas. Pocas cosas les cuenta a ellas. Sabe que tiene que irles con cosas trascendentales como para interrumpir la vida de una muñeca. Malena piensa eso porque se pone en lugar de muñeca. Tendría que escuchar a las nenas peleándose por un vestido o preguntándole como se hace para volar. Malena es muy inteligente.
El auto en el que viaja para al costado del camino. Es momento de un descanso y de algo rico. Baja del auto y estira las piernas. Le gusta estirarse, cierra los ojos de a poquito y sonríe, incluso a veces saca un bostezo. Después ya se siente lista para una taza de chocolate caliente que inmediatamente le alcanza su mamá.
Malena sopla un poco para no quemarse y contempla el paisaje. La ruta es larga, larguísima. Una ruta que hasta un ciempiés debería parar a descansar y tomar una taza de chocolate. Hay un sembrado bien amarillo que ya sabe que es, una vez le preguntó a su papá y ya sabe que son maíces. El cielo es bien celeste y ve a lo lejos otro cartel de esos que decoran la zona. Malena ve como el toro parece estar parado al costado de la ruta, piensa que espera a alguien, a una tora, tal vez.
Malena sabe quienes tienen la culpa si esos toros desaparecen. Se vuelve a enojar y vuelve a decir que no.
Malena está preocupada y a la vez tiene una certeza. Malena ya sabe qué no quiere ser cuando sea grande.
martes, 5 de octubre de 2010
Luismi
Hace unos años trabaje en un catering muy pero muy top que iba a eventos de cierto level. La fiesta de esa noche era en un country, de esos con mucha seguridad, de esos que te hacen dejar tu huella y tu foto en una maquinita de la entrada.
La casa, una casa de esas que sólo vas a ver en la tele, que tienen la heladera de doble puerta con un dispenser incluido en dónde sale agua fría y hielo molido. Una de esas casas en dónde la mucama cama adentro Paraguaya me dijo: "el patrrroncito no nos deja tomar gaseosa". Gente con plata. Mucha plata.
El evento era de sushi libre, había una bruta carpa en el jardín y por ahí atrás también había una barra de helados Chungo, todo esto sólo para 40 personas. Por eso no me sorprendió para nada cuando el dueño me comento que le había regalado una casa en Punta a su mujer por el cumpleaños, ni me sonó del todo imposible cuando me dijo que eran muy amigos con Luis Miguel y que como estaba en Punta iba a pasar a cantar algunas canciones.
Monstruo ciego el del cholulismo, ilógico como pocos, porque a mí qué me importaba Luismi, si para lo único que lo escuche alguna vez fue para dormirme cuando tenía insomnio. Sin embargo ahí estaba, monstruo asqueroso, que me hizo ir a preguntarle a la mucama si era cierto, que después de que ella me diga: "sí le dijo el patrrrrroncito es cierto, el patrrrroncito nunca hace chistes con nada" me hizo ir al baño a ponerme más rimmel y a pensar porque no hacían uniformes más escotados. Ese maldito monstruo me emocionó por alguien que no me importaba, pero mucho peor ese maldito (el monstruo) se sintió totalmente decepcionado cuando todo emocionado corrió hasta el salón cuando empezó a sonar "Suave" y se encontró con un gordo que no se parecía en nada a Luis Miguel, que cantaba karaoke y se llamaba Cacho.
lunes, 4 de octubre de 2010
concubino
Vivir con alguien no es lo que me vendieron, es mucho pero mucho más
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