En la agencia las ventanas son marrones, las sillas son marrones, las mesas son marrones, las experiencias son marrones, las personas son marrones.
Todos juran y perjuran que no son marrones y quieren caretearte que son azules brillantes, amarrillos y rojos pasionales. Pero son marrones.
Y mientras yo esté acá, también soy marrón.
Y mientras yo esté acá, también soy marrón.
Hoy renuncie. Porque definitivamente esto no es lo que me vendieron.