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miércoles, 27 de octubre de 2010

elYOpeluquero

Ayer de nuevo fui a la peluquería y salí echando chispas. ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? ¿Es tan complicado seguir las instrucciones que uno le da? ¿no se supone que ellos estudiaron algo? ¿o sencillamente sacaron un "título" de la caja de cereales?
Así que hoy con toda mi bronca encima hago mis 5 máximas de la peluquería.

Uno. Es imposible para un "estilista del peinado" cortar las puntas. Siempre tiene que cortar al menos 5 cm más de lo que vos querías. Ahora me pregunto: ¿Este tipo tiene alguna idea de los meses que me llevo que me crezca lo que me acaba de cortar? No sé si es que tienen una necesidad de "justificar" su trabajo recortando y recortando o que sencillamente son viciosos de la tijera.

Dos. Si te querés cortar el flequillo, cosa que vengo haciendo hace un tiempo, mejor es que aprendas solito porque cada pero cada puta vez que te cortan incluso con el pelo mojado, sabés que parecés un fanático de Mick Jagger, definitivamente "I Can´t get no satisfaction"

Tres. Esta es nuevita, se dió hace unos años, que te cobran por secarte el pelo. Ey! yo llegue con el pelo seco, vos me lo lavaste y cortaste, no te pido que me hagas un peinado pero mínimo dejame el pelo seco y más o menos acomodado, ¿cómo puede ser que me quieras cobrar por eso? Y si te ponés en guacha sólo te hacen un semi secado ¿dónde quedaron esas tardes en las que salías de la peluquería luciendo divina? ¡¿!¿dónde?!?!?

Cuatro. Hay una nueva tendencia que dice que cuando te lavan el pelo te tienen que masajear bastante, hasta ahí estoy de acuerdo, y que es recomendable usar agua tibia, pero últimamente sólo termino con un lavado con agua helada y una señorita que me hace huecos con las uñas en el cuero cabelludo.

Cinco. Si no estás totalmente convencida con el corte cuando salís de la peluquería, fija, pero fija, que después de bañarte te vas a querer matar.

Bonus. Desde siempre es imposible encontrar en una peluquería revista con fecha reciente, no sé si es que no se pueden subscribir a Caras o qué pero siempre termino leyendo sobre la pelea de la Susi, Humberto y el cenicero.

Así que mis querídisimos y necesarios peluqueros les pido encarecidamente, sequen el pelo, corten como les piden y sean suaves porque quiero volver a los días en los que me sentía una diosa despampanante cada vez que salía de la peluquería.